
La mejor película sobre el enanismo (pero no es una película sólo sobre el enanismo...).
Ver:
Comentario informal, pero muy valioso, de Alfredo Moreno, autor del blog 39 escalones Un buen sitio para visitar.
" ..................................
En cuanto a la película, la verdad es que nunca te la he mencionado porque imaginaba que la habrías visto. En cualquier caso, te la recomiendo vivamente. Es de esas experiencias raras, de esas películas en las que en un post reciente (creo que era “Comer, beber, amar”) definía como pertenecientes a ese género ficticio de “películas que te reconcilian con la vida”. Maravillosa, te va a encantar. Creo que la peli tiene tres o cuatro años, no más (aquí se estrenó en un Festival de San Sebastián, y por las salas pasó de largo, como casi todo el buen cine) y la dirigía un debutante, Thomas no sé qué (no me acuerdo del apellido, McCartney, o McCarthy, o Mcalgo). Es cortita, y apenas tiene actores conocidos, pero están todos geniales (seguro que al menos la conoces a ella, Patricia Clarkson, que sale en la última peli de la Coixet, Elegy, o en Los intocables, o en Buenas noches y buena suerte, y en tantas…, y que es un peazo actriz). La hicieron con cuatro perras (ni siquiera está hecha en 35 mm., como el cine normal, sino en 16mm., o sea, más cerca del vídeo casero que del cine grande, pero apenas se nota.
Y después de la cosa técnica, de qué va. Ya sabes quién es el prota, que obviamente padece las consecuencias de una sociedad que lo ve como un bicho raro y vive encerrado en sí mismo, se separa voluntariamente de los demás porque cree que no lo comprenden o lo rechazan. Sólo tiene un amigo, y al morir éste, el chico se refugia aún más en sí mismo y se va a vivir a una estación de tren abandonada (de ahí el título), como un anacoreta. El caso es que por allí pulula otra gente que está tan sola como él, una mujer que sufrió una pérdida personal y un vendedor de comida rápida hispano que se siente solo y habla por los codos, hasta con los objetos, y se establece una extraña relación (no por rara, sino por infrecuente) entre los tres. O sea, que en la necesidad de no sentirse solos, los prejuicios que pudieran tener desaparecen, de modo que se reflejan como inducidos, adquiridos culturalmente por vivir en una sociedad que crea modelos de éxito y aceptación basados en el físico pero también en la pertenencia a la corriente mayoritaria, al pensamiento único. La película gira en torno a eso, a la soledad, a la necesidad de apoyarnos en otros, y sobre todo, acerca de los prejuicios y del hábito pernicioso de estar juzgando siempre a los demás por datos accesorios y no por lo realmente importante, las cualidades humanas. Pero no te creas que es un telefilme de Antena 3 “basado en un hecho real”, nada de eso. Lo hace sin moralina, con una gracia, con un tacto, con una sensibilidad, con un sentimiento, con un humor, y de una forma tan humana y tan natural, que la película es una joya, de verdad, Pero para mí aún tiene una virtud más: no es políticamente correcta. Es decir, que no es como “Crash”, que nos dice lo malo malísimo que es ser racista y poco menos que nos tenemos que coger todos de la mano y cantar “We are the world”. Para nada. Es más, denuncia precisamente la compasión, la piedad, la conmiseración, no sólo como actitud para el mantenimiento de las formas ante los demás, por convención: ninguno de los tres personajes deja de ser una persona normal por arrastrar sus propios problemas. Y eso es lo que la película quiere dar a entender. La única enfermedad, la única limitación del protagonista (como de sus dos compañeros) es su soledad, nada más, la limitación que él se autoimpone. Él puede ser lo que quiera, sólo le falta superar su propio complejo. Es su única limitación y todos la padecemos o somos susceptibles de padecerla por igual. Hay varias escenas en las que el protagonista sufre las mofas o los comentarios de algunos personajes. Realmente son duras e indignantes. Pero lo son todavía más cuando los personajes en circunstancias similares intentan disfrazar sus impresiones o su rechazo con compasión, piedad, conmiseración, lástima. El director lo que quiere es denunciar eso precisamente. ¿Por qué sentir piedad o compadecer a alguien por ser como cualquier otro, por sufrir los mismos problemas que sufrimos todos? Su único padecimiento es la soledad, como la de la mujer, o el hispano. Así que, al contrario que Tod Browning y “La parada de los monstruos” (1932), en la que los personajes exhibidos en el circo por sus especiales circunstancias físicas se rebelan contra los prejuicios mostrando su naturaleza profundamente humana, tanto como la de los demás, demostrando que son capaces de la misma maldad de quienes han estado observándolos de manera morbosa durante años (o siendo capaces de la misma humanidad, como la historia de amor de la pareja protagonista, única luz positiva en todo el metraje), aquí es al contrario, la rebelión contra los prejuicios consigue desmontarlos precisamente en la revelación de la personalidad del protagonista y la demostración (por si hacía falta) de que tras un cuerpo quizás más pequeño de lo “normal” se esconde la misma humanidad, los mismos sentimientos, emociones, anhelos, necesidades que cualquier otro ser humano, o incluso más, no reaccionando contra los prejuicios con más prejuicios o rechazos, sino con una acumulación de buenos sentimientos que sale a chorros en cuanto se da cuenta de que hay gente en la que puede confiar, para la que su aspecto es irrelevante. O sea, exactamente lo contrario que las series estas tipo “Betty”, no se limita a la moralina del patito feo, sino que desacredita la existencia de patitos feos (no sé si entiendes lo que quiero decir). Y lo hace a la vez que revela el interior de los demás personajes, igualmente mediatizados por los prejuicios externos, como única forma de vencer los propios temores.
En fin, sólo la he visto una vez y no puedo describirte más escenas o entrar en más detalles, ya perdonarás, pero te la recomiendo encarecidamente. Es cine “independiente” y como improvisado, y por eso está un poco marcado en su estética y en su ritmo, pero es una maravilla. Lo que no sé es cómo podrás hacerte con ella, no sé si está a la venta o si estará en algún video-club. Creo que tendrás que echar mano a Internet. En cualquier caso, ya me estás contando qué te ha parecido en cuanto la veas. A lo mejor no estás de acuerdo con lo que te cuento y me echas la bronca… Pero en serio, creo que te emocionará, seguro.
Bueno, que sean leve estos días tan calurosos, y guárdate raticos para descansar y disfrutar.
Muchos besos"